Se puede respetar a una persona que disiente de uno o se equivoca de buena fe. Se puede comprender y perdonar la ignorancia. Lo que es inexcusable es que se busque engañar y mentir de manera deliberada a todos los peruanos sobre un tema tan delicado e importante como es el aborto. Eso es lo que nos queda de las declaraciones que Aída García Naranjo, la lamentable Ministra de la Mujer, publicadas por Diario 16 el día de ayer, el 5 de agosto en una doble página.

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