Las feministas se arrogan el título de defensoras de la mujer y promotora de sus derechos. No lo creemos y lo vamos a demostrar.
En el reciente cargamontón realizado a la ley que propuso el congresista Belmont, se apreció de manera clara que a muchos medios no les interesó definir qué es “obsceno” o “pornográfico”, y como señalan que esa determinación es subjetiva e imposible, entonces no se puede ejercer la ley. Otros señalaron que iba contra la “libertad de expresión”. Y así pareció que todos se quedaron muy tranquilos, porque en verdad no les interesa ni les conviene el tema.
Pero a quienes sí les debió interesar fue a los grupos feministas, colectivos y demás que se arrogan la atribución de defender a la mujer peruana, pero que en este debate estuvieron totalmente callados. Es curioso que aquellas que señalan que defienden el derecho de la mujer, su dignidad y su valor en la sociedad, no aprovecharon el espacio público para señalar lo que es una violencia psicológica y moral absolutamente evidente:
- Que muchos periódicos y revistas, especialmente los diarios mal llamados “populares”, utilizan a la mujer y como mero objeto sexual en sus portadas para vender. Eso es fácilmente comprobable en todas las esquinas del Perú.
- Que muchos diarios a su vez reciben dinero por colocar avisos económicos de prostitución. Como sabemos, la prostitución es una labor ligada a la explotación y a la trata de mujeres y niñas.
¿Son o no la difusión de estos mensajes una violencia contra la mujer?
Entonces, ¿por qué las feministas no aprovecharon esta oportunidad? Es más, ¿por qué no se quejan de estas acciones a los mismos medios? ¿Por qué sólo hacen plantones para pedir aborto y más píldoras AOE?
Muy sencillo, por un lado, porque no defienden realmente a la mujer, sino una ideología cuyo cenit son los derechos sexuales y reproductivos; y por otro, su discurso en contra de la violencia es sólo estratégico porque está orientado a que se termine estableciendo que no permitir a la mujer abortar, es decir, no ejercer sus “derechos sexuales y reproductivos”, es otro tipo de violencia.
Por eso ni las “manuelas” ni las “floras”, ni ninguno de esos grupos aprovecharon el espacio para hacer honor a su denominación feminista.
Esa es la paradoja, obscena, sin pudor ni recato, de los “grupos feministas”, que en verdad no defienden a la mujer sino a una ideología que señala que la salud y los derechos están relacionados con negar la vida a niños inocentes.

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