El año 2007 apareció este artículo en el ABC titulado “Aborto libre y progresismo” del famoso novelista español Miguel Delibes (1920-2010). Con una lógica contundente, Delibes encara a los progresistas que defienden el aborto libre en la incoherencia de mantener la defensa del más débil excepto en el caso del concebido. He aquí el artículo.
En estos días en que tan frecuentes son las manifestaciones en favor del aborto libre, me ha llamado la atención un grito que, como una exigencia natural, coreaban las manifestantes: «Nosotras parimos, nosotras decidimos». En principio, la reclamación parece incontestable y así lo sería si lo parido fuese algo inanimado, algo que el día de mañana no pudiese, a su vez, objetar dicha exigencia, esto es, parte interesada, hoy muda, de tan importante decisión. La defensa de la vida suele basarse en todas partes en razones éticas, generalmente de moral religiosa, y lo que se discute en principio es si el feto es o no es un ser portador de derechos y deberes desde el instante de la concepción. Yo creo que esto puede llevarnos a argumentaciones bizantinas a favor y en contra, pero una cosa está clara: el óvulo fecundado es algo vivo, un proyecto de ser, con un código genético propio que con toda probabilidad llegará a serlo del todo si los que ya disponemos de razón no truncamos artificialmente el proceso de viabilidad. De aquí se deduce que el aborto no es matar (parece muy fuerte eso de calificar al abortista de asesino), sino interrumpir vida; no es lo mismo suprimir a una persona hecha y derecha que impedir que un embrión consume su desarrollo por las razones que sea. Lo importante, en este dilema, es que el feto aún carece de voz, pero, como proyecto de persona que es, parece natural que alguien tome su defensa, puesto que es la parte débil del litigio.
La socióloga americana Priscilla Conn, en un interesante ensayo, considera el aborto como un conflicto entre dos valores: santidad y libertad, pero tal vez no sea éste el punto de partida adecuado para plantear el problema. El término santidad parece incluir un componente religioso en la cuestión, pero desde el momento en que no se legisla únicamente para creyentes, convendría buscar otros argumentos ajenos a la noción de pecado. En lo concerniente a la libertad habrá que preguntarse en qué momento hay que reconocer al feto tal derecho y resolver entonces en nombre de qué libertad se le puede negar a un embrión la libertad de nacer. Las partidarias del aborto sin limitaciones piden en todo el mundo libertad para su cuerpo. Eso está muy bien y es de razón siempre que en su uso no haya perjuicio de tercero. Esa misma libertad es la que podría exigir el embrión si dispusiera de voz, aunque en un plano más modesto: la libertad de tener un cuerpo para poder disponer mañana de él con la misma libertad que hoy reclaman sus presuntas y reacias madres. Seguramente el derecho a tener un cuerpo debería ser el que encabezara el más elemental código de derechos humanos, en el que también se incluiría el derecho a disponer de él, pero, naturalmente, subordinándole al otro.
Y el caso es que el abortismo ha venido a incluirse entre los postulados de la moderna «progresía». En nuestro tiempo es casi inconcebible un progresista antiabortista. Para estos, todo aquel que se opone al aborto libre es un retrógrado, posición que, como suele decirse, deja a mucha gente, socialmente avanzada, con el culo al aire.
Antaño, el progresismo respondía a un esquema muy simple: apoyar al débil, pacifismo y no violencia. Años después, el progresista añadió a este credo la defensa de la Naturaleza. Para el progresista, el débil era el obrero frente al patrono, el niño frente al adulto, el negro frente al blanco. Había que tomar partido por ellos. Para el progresista eran recusables la guerra, la energía nuclear, la pena de muerte, cualquier forma de violencia. En consecuencia, había que oponerse a la carrera de armamentos, a la bomba atómica y al patíbulo. El ideario progresista estaba claro y resultaba bastante sugestivo seguirlo. La vida era lo primero, lo que procedía era procurar mejorar su calidad para los desheredados e indefensos. Había, pues, tarea por delante. Pero surgió el problema del aborto, del aborto en cadena, libre, y con él la polémica sobre si el feto era o no persona, y, ante él, el progresismo vaciló. El embrión era vida, sí, pero no persona, mientras que la presunta madre lo era ya y con capacidad de decisión. No se pensó que la vida del feto estaba más desprotegida que la del obrero o la del negro, quizá porque el embrión carecía de voz y voto, y políticamente era irrelevante. Entonces se empezó a ceder en unos principios que parecían inmutables: la protección del débil y la no violencia. Contra el embrión, una vida desamparada e inerme, podía atentarse impunemente. Nada importaba su debilidad si su eliminación se efectuaba mediante una violencia indolora, científica y esterilizada. Los demás fetos callarían, no podían hacer manifestaciones callejeras, no podían protestar, eran aún más débiles que los más débiles cuyos derechos protegía el progresismo; nadie podía recurrir.
Y ante un fenómeno semejante, algunos progresistas se dijeron: esto va contra mi ideología. Si el progresismo no es defender la vida, la más pequeña y menesterosa, contra la agresión social, y precisamente en la era de los anticonceptivos, ¿qué pinto yo aquí? Porque para estos progresistas que aún defienden a los indefensos y rechazan cualquier forma de violencia, esto es, siguen acatando los viejos principios, la náusea se produce igualmente ante una explosión atómica, una cámara de gas o un quirófano esterilizado.
Del Río, Lombardi y Santillana haciéndole cargamontón al congresista Lescano.
Cuando los conductores no preparan bien sus entrevistas, no investigan por cuenta propia, o se dejan llevar por sus percepciones subjetivas, terminamos presenciando un triste espectáculo periodístico como fue la entrevista que realizaron Patricia del Río, Güido Lombardi y Miguel Santillana al congresista Yonhy Lescano en el programa “Las 5 de las 7″ de RPP TV transmitido el jueves 28 de marzo.
La entrevista permitió apreciar también cómo las ideas, estrategias y discursos de las ONG´s abortistas en el Perú han calado en el imaginario de ciertos periodistas sin parecer ningún tipo de crítica.
El tema de la entrevista fue las recomendaciones que el Comité de Derechos Humanos de la ONU realizó al Perú para que flexibilice la despenalización del aborto en casos de violación y de incesto. Estas recomendaciones dividieron la opinión de políticos y abogados y hubo artículos en los medios en esas dos líneas, como la expresada por el informe de El Comercio.
Por eso en la entrevista brilló la parcialidad de los conductores, que como tres mosqueteros a favor del aborto, nos discutieron los argumentos de ambas partes sino tomaron bando por una, la abortista. Pocas veces hemos visto en una entrevista tal compendio de clichés abortistas. Aquí algunos cuantos:
“Se calcula que en el Perú hay mil abortos diarios”. No dice que esa cifra sale de las mismas ONG´s abortistas que promueven la legalización del aborto. No son cifras del Estado Peruano. Se sabe además, por ex abortistas que abandonaron estas “industrias abortivas”, que la táctica era inflar las cifras para hacer que el aborto se convierta en una prioridad de salud pública y que parezca una “realidad social” que debería “normalizarse”.
“Se tiene que ver las secuelas psicológicas de las mujeres que abortan”, y “no son decisiones fáciles” sobre las cuales nadie quiere hablar: parece que no sabe nada del síndrome post aborto y precisamente nadie quiere hablar de las secuelas del aborto.
“El aborto es complejo” y “cada caso tiene su historia”. Cuando se escuchan estas frases es que en el fondo se está a favor del aborto, porque está diciendo que el valor de la vida humana es relativo. El valor de la vida ha dejado de ser sagrado por una especie de “complejidad”. Y parece ser que los motivos emocionales hacen comprensible la eliminación de un inocente.
“Abortar no es ninguna experiencia grata”: Comprender la dificultad de una madre que aborta porque en verdad ellas no han querido abortar no significa que abortar sea justificable.
Por otro lado, fue una decepción Lombardi, pues con respecto al protocolo del aborto terapéutico, siguió el cliché de las ONG´s abortistas: es un documento necesario. Lombardi podría haber investigado las razones de los que señalan que no lo es o la Declaración de Dublín. Pero además su argumentación está a favor del aborto eugenésico, relativizando el valor de la vida del concebido y, por otro lado, haciendo el juego (sin saberlo o no) a que bastaría que el protocolo señalase “problemas psicológicos”, para que se convierta en una puerta abierta al aborto indiscriminado. Porque en el fondo, la razón de los abortos eugenésicos son emocionales o de índole psicológica.
Con respecto a Miguel Santillana, no sabemos qué hacía ahí comentando sobre un tema que desconoce.
Nuestro apoyo al congresista Lescano
Fue valiente y sostuvo con firmeza, a pesar de la argumentación emocional de del Río, lo que la Constitución señala: el concebido es sujeto de derecho y con mayor razón, tiene derecho a la vida. Denunció correctamente que la estrategia es que a partir de unos casos se generalice la despenalización del aborto (comenzando con la estrategia del Caballo de Troya del protocolo del aborto terapéutico), pero no supo explicar los intereses que la ONU, a través de la OMS, tiene para promover el aborto a nivel mundial, ni los intereses económicos que hay detrás (ver más abajo con respecto al negocio del aborto). Lamentablemente cayó en la cifra inflada de cuatrocientos mil de abortos, pero fue valiente al señalar que en caso de violación o incesto no era justo la eliminación de la vida del niño concebido.
Frases para enmarcar con su respuesta
Patricia del Río :
“Conozco dos personas que han pasado por aborto terapéutico clandestino…dos…porque nadie se los quería hacer y absolutamente justificado”.
Respuesta: Si “nadie se los quería hacer” era porque no estaba “absolutamente” justificado y porque nadie busca el aborto de manera directa.
“Y a mí que no me digan que eso es cristiano…no puede haber ningún Dios que quiera que esa niña sea madre a los siete años”. “Yo pondría a todos los anti aborto mirar lo que significa una niña embarazada de siete años…el horror”.
Respuesta: Que es igual que decir que el Dios cristiano quiere que ese niño sea abortado. Es decir, al mal de la violación se responde con el mal del aborto. Nosotros le pediríamos a Patricia del Río le diga cara a cara a ese niño que nació de esa madre de siete años: “A ti te han debido abortar. Tú no debes existir”.
“No es negocio para nadie el aborto. Eso es una gran tontera”.
Respuesta: Del Río ignora o mira hacia otro lado con respecto al negocio de las clínicas de aborto donde éste es legal. Por ejemplo en los Estados Unidos con Planned Parenthood, en España, ni sabe que existe un documental al respecto: Blood Money (Dinero de Sangre).
Frente al argumento de que la Constitución ampara al concebido: “Para que vea congresista qué tan acomaditicio es el argumento que en las clínicas de fertilidad todo el día se echan por el caño óvulos fecundados que no se pueden implantar por la edad y a nadie le parece que ahí hayan abortos”.
Respuesta: Efectivamente, el Estado Peruano de manera indolente permite eso en las clínicas de fertilidad. Pero eso no significa que el argumento sea “acomodaticio”. Y es curioso, porque las Clínicas de fertilización sí son un negocio, negocio que no quiere ver del Río en el caso del aborto. Del Río aquí confirma su posición pro abortista radical: el embrión no es persona.
Güido Lombardi
“El índice mortandad, de muerte materna tiene que ver con aborto clandestino”.
Las actuales autoridades de la ex PUCP continúan en su campaña de alejamiento de la Iglesia Católica. Su identificación con sus raíces históricas es continuamente obviada y considerada un hecho fortuito y casi anecdótico. Y la palabra “católico” puede significar cualquier cosa. Sin rumbo claro, más allá de la competitividad académica y económica, la ex PUCP se ha convertido en una nave guiada por el mando absoluto de sus autoridades.
Estas mismas autoridades han autorizado que la ONG pro abortista DEMUS realice una recolección de firmas a favor de despenalizar el aborto por violación en el local central de la ex PUCP. Es parte de una campaña más amplia pues las firmas son recolectadas en planillones de la ONPE para presentar un proyecto de ley que, entre otras cosas, logre la eliminación de la vida de un niño inocente concebido por violación.
Esta campaña en la ex PUCP llevaba el nombre de “Semana Feminista” y comenzó el 22 de abril pasado. Está demás decir que es de público conocimiento que la ONG DEMUS desprecia y considera como enemiga de sus objetivos a la jerarquía de la Iglesia Católica y su doctrina.
El argumento que saldrá a relucir por parte de las autoridades de la ex PUCP es la del derecho al libre pensamiento, pero como dice el antiguo proverbio “el que calla, otorga”. ¿Ha habido algún pronunciamiento de las autoridades de la ex PUCP que se distancie de esta campaña abortista realizada en sus instalaciones? Ninguno, es más, varios de sus profesores profesan la misma doctrina de la eliminación de vidas inocentes. (ver 1) (ver 2) (ver 3).
Pero el argumento de la libertad de pensamiento y tolerancia es también falaz pues nunca es absoluto. ¿Uds. creen que la ex PUCP autorizaría la recolección de firmas a favor del MOVADEF o del Senderismo? ¿O en el otro extremo, a favor de grupos fascistas? ¿O a favor del uso indiscriminado de drogas? Y la razón es muy sencilla: porque lo considerarían inaceptable para una universidad que en su misión, según web, “es una comunidad académica plural y tolerante, inspirada en principios éticos, democráticos y católicos”.
Pues bien, queda en evidencia que la ex PUCP ha perdido totalmente la perspectiva. Es decir, el aborto no va en contra de los valores de la ex PUCP, porque la diferencia entre el terrorismo y un aborto es sólo la edad de la víctima.
La página de facebook de la Semana Feminista en la ex PUCP
Según la página peruana de Amnistía Internacional, The Cure, que tocará en Lima el miércoles 17 de abril, viene promoviendo, en su gira de ocho conciertos por Latinoamérica, su campaña “Mi cuerpo, mis Derechos” a favor de los pseudo derechos sexuales y reproductivos.
Como se sabe Amnistía Internacional (AI) se ha convertido en una ONG que curiosamente está a favor de los derechos humanos y contra la pena de muerte, pero promueve el aborto. En otras palabras, al único que no considera que tiene derechos humanos, o derecho a la vida es el niño concebido no deseado por su madre, o fruto de una violación o con algún problema de salud. (ver post 1) (ver post 2) (ver post 3)
Según AI esta campaña es “una nueva iniciativa mundial para poner de relieve las barreras que enfrentan los jóvenes en el mundo – especialmente las niñas y mujeres jóvenes – a la hora de acceder a los servicios básicos de salud e información acerca de sus derechos sexuales y reproductivos”. La presencia será a través de un stand y estará animando a los seguidores de la banda a participar en ella.
Según AI, Robert Smith, el líder de The Cure, Robert Smith, que utiliza las drogas y al sexo para inspirarse, ha asegurado que “la campaña “Mi Cuerpo, Mis Derechos” realmente tiene que ver con The Cure y con nuestros seguidores. Tenemos miles de jóvenes fans que obviamente merecen tomar sus propias decisiones sobre sus cuerpos y su salud reproductiva”.
Para agregar: “Si aunque sea un puñado de personas salen de nuestros conciertos sintiendo que tienen más poder sobre su cuerpo y su vida, habremos conseguido algo positivo. Al final del día, es importante que los artistas utilicen toda la influencia que tengan para poner de relieve las causas que tienen que ver con los derechos humanos. Estamos muy contentos de tener a Amnistía Internacional a bordo en esta gira”, añadió Smith.
Parece que a Robert Smith, las drogas lo han afectado…
El Obispo de Alcalá, Juan Antonio Reig Pla ha comparado la lucha contra las leyes abortistas (y su práctica, se entiende) a la lucha contra las leyes esclavistas (y su práctica), en el actual contexto en que los movimientos provida buscan que el actual gobierno español cumpla sus promesas electorales con respecto al aborto. El artículo apareció en Religión en Libertad.
Esta comparación no es una originalidad del obispo: desde que se aprobó el aborto en Estados Unidos en los años 70, la han señalado muchas personas, juristas, historiadores, médicos, blancos y negros: los argumentos de la cultura esclavista en el siglo XIX y los de la cultura abortista actual son casi idénticos. Y se refutan igual: pidiendo que no se trate a un ser humano (sea un negro o un no-nacido) como una cosa.
Con la abolición, un grito de libertad
«Que un día, ojalá sea pronto, podamos decir que todas las leyes que en España permiten la muerte de seres inocentes en el seno de sus madres o todas aquellas que puedan por acción u omisión promover la muerte de ancianos o enfermos, al final, van a ser abolidas en España. Ese día sería un día de grito de libertad como el día que se aprobó la abolición de las leyes de la esclavitud», ha dicho el obispo en la presentación del Encuentro Internacional por la Vida que se celebrará este fin de semana en la Universidad CEU San Pablo de Madrid.
¿Y qué piensa la comunidad negra pro-vida de la comparación entre esclavitud legal y aborto legal? Pues está de acuerdo con el obispo, como lo demuestran estos 5 puntos que señala la asociación BlackGenocide.org (que recuerda que la industria abortista se lucra desproporcionadamente en los barrios de población negra, donde invierte más clínicas, personal, publicidad y recursos).
Las 5 argumentaciones que usan tanto esclavistas como abortistas
1. Los opresores niegan a la víctima la categoría de “persona”, incluso desde sus más altos tribunales
Así, en 1857 el Tribunal Supremo de EEUU (un país democrático, con elecciones y equilibrio de poderes y una Constitución) estableció que los negros eran “una clase de seres inferior y subordinada”.
Y en la vida cotidiana eran mencionados como “mercancía”, “producto”, “unidades”, “machos y hembras”, y a los niños “crías”, etc… Incluso a los que se les tenía cariño se les ponían nombres de mascota (“Mingo”, “Pongo”) y no de personas.
De igual forma, en 1973 el Tribunal Supremo de EEUU declaró que “la palabra ´persona´ no incluye al no nacido, tal como la usa la Constitución” (la misma que permitía la esclavitud, la misma que mantienen hoy, aunque con enmiendas).
El lenguaje abortista, como el esclavista, deshumaniza al ser humano en su fase prenatal y le llama “producto de la concepción”, “nasciturus”, etc… La Ministra Bibiana Aído en España se hizo famosa diciendo que el embrión humano era un ser vivo que no era humano.
2. Los opresores, en vez de hablar del oprimido, hablan del “derecho a elegir” (de los opresores, por supuesto)
En los debates en el Senado de EEUU en 1858, el senador Stephen Douglas insistía en que él personalmente estaba en contra de tener esclavos, pero que cada Estado de EEUU tenía el derecho a elegir si quería ser un estado esclavista o no.
También era común que los empresarios esclavistas dijesen: “si no quieres tener esclavos, no los tengas, nadie te obliga, pero no limites mi derecho a elegir tenerlos”. Olvidan que ellos sí obligan al esclavo a ser su propiedad (por no hablar de cómo pervierte la economía, el trabajo y la competencia el que unos usen esclavos y otros paguen sueldos a sus trabajadores).
Lo mismo sucede hoy. Los pro-aborto dicen que “abortar es un derecho”, que “no es obligatorio” y que es el “derecho a elegir” (la mujer “elige” abortar; el médico “elige” practicar el aborto).
Dejando a un lado que hay sanitarios, médicos y mujeres forzadas y presionadas para hacer abortos (y hay mil formas de presionar), es evidente que al humano no nacido se le ha obligado a ser víctima, a morir. Además, se obliga a los padres y maridos, y a los abuelos y abuelas, y a las personas que querrían adoptar o proteger al niño a asistir impotentes a la eliminación de su hijo, nieto o simple congénere humano.
El “si no quieres no lo hagas, pero déjame hacerlo a mí” lo han usado los esclavistas, los abortistas y muchos otros que querían justificar sus crueldades.
3. Los opresores usan argumentos económicos: la opresión es necesaria por sus beneficios (para el opresor)
Los esclavistas insistían en que el bien económico necesitaba la mano de obra esclava… la sana y fuerte, se entiende.
Los abortistas insisten en que el bien económico de la mujer (y a veces también el “bienestar físico, psíquico y social”) requiere del aborto. A veces incluso presentan estadísticas (por lo general muy erróneas) sobre lo bueno que es el aborto para “ahorrar costes” a la sociedad, eliminando niños “que no serán queridos y causarán costes sociales” o, directamente, eliminando hijos enfermos. Como en la esclavitud, se valora la producción de “sanos y fuertes”. El humano es visto como mero objeto productivo… o un impedimento eliminable.
4. Los opresores hablan del oprimido como de una enfermedad, amenaza sanitaria, plaga que hay que controlar
Es otra forma de deshumanizar. Los esclavistas podían recurrir a este argumento, e incluso Benjamin Rush, un científico de la época que personalmente se oponía a la esclavitud, consideraba que los negros eran enfermos, algún tipo de blancos deformados en necesidad de una cura. Pero otras veces bastaba con considerarlos “parásitos”.
De igual forma, los abortistas hablan del feto y el embrión humano como un “parásito” dentro de la mujer (por ejemplo, Warren Hern, en su libro de texto “Abortion Practice”).
Y hablan del aborto como de una práctica “médica”, cuando lo cierto es que el aborto no cura nada y muy a menudo empeora la salud (física, mental) de la mujer.
5. Los opresores declaran que la opresión es lo más humano y compasivo que se puede hacer con los oprimidos
Así, los esclavistas decían que los negros no se podían cuidar ni alimentar solos, que se dañarían, morirían, que siendo esclavos viven mejor.
De igual forma, los abortistas dicen que es mejor matar al niño antes de que nazca a que viva en un mundo donde hay enfermedades, pobreza, sufrimiento… Presentan su opresión sobre el indefenso como “un favor” (por supuesto, ni solicitado ni razonable.. ¿o matamos a los niños de 5 años, o a los adultos, simplemente porque en el mundo hay dolor y sufrimiento?).
Estas son las 5 argumentaciones que esclavistas y abortistas han compartido desde el principio, según el grupo pro-vida negro BlackGenocide.org.
Es en este contexto que el obispo de Alcalá añade: «Esta [la defensa de la vida] es una batalla larga, tan larga posiblemente como la que pretendía abolir la esclavitud porque estamos viviendo un momento de crisis de civilización en que se ha oscurecido el carácter inviolable de la vida humana».
El aborto se legalizó por primera vez en ese país tan “democrático” y “libre” y “amante de la vida” que era la Unión Soviética de 1917: el aborto legal cumplirá un siglo dentro de 4 años. Los países occidentales lo fueron adoptando en los años siguientes.
La pregunta es si celebrará Occidente dentro de 4 años el Centenario del Aborto legal con cohetes y confetti y discursos satisfechos, o lo hará con la vergüenza de quien sabe estar cometiendo la misma iniquidad que con la esclavitud.